Alberto Braniff y su primer vuelo en México

La historia de la aviación en México comienza con Alberto Braniff Ricard, pionero de la aviación nacional, quien realizó el primer vuelo motorizado y, posteriormente, el primer vuelo nocturno en nuestro país y en Latinoamérica. Este acontecimiento cobra aún mayor relevancia al situarse en el contexto internacional de la época: apenas siete años antes, en 1903, los hermanos Wright habían logrado el primer vuelo controlado y sostenido en Estados Unidos, marcando el inicio de la aviación. En ese sentido, México se posicionó entre los primeros países del mundo en lograr un vuelo motorizado, y marcó el inicio de una nueva era en el desarrollo tecnológico nacional.

Alberto Braniff Ricard nació en 1885 en la Ciudad de México, en el seno de una familia acaudalada y prominente. Sus padres fueron Tomás Braniff, quien era un empresario que llegó a México como inversionista en la construcción del ferrocarril de Veracruz, mientras que su madre Lorenza Ricard provenía de una familia de origen francés. Desde joven, Braniff mostró interés por los deportes y las actividades de riesgo, destacándose como piloto de automóviles, boxeador y corredor de lanchas. No obstante, fue durante su estancia en Europa cuando descubrió su verdadera pasión: la aviación.


Su formación como piloto la adquirió en Francia, en donde conoció al aviador Maurice Tabuteau, con quien hizo un vuelo de demostración. Entusiasmado por ese nuevo deporte Braniff contrató un curso de vuelo con la empresa Appareils d'Aviation Les Frères Voisin en la escuela de Issy-les Moulineux, cerca de París, recibiendo instrucción durante el mes de septiembre de 1909, dejando encargado y pagado un biplano Voisin modelo XIII, biplano tipo “canard” con motor ENV de 25 caballos de fuerza para que se lo enviaran a México.

La aeronave llegó a Veracruz a bordo de un barco de vapor “Navarre” desarmada y en cajas procedente de Francia, el 9 de diciembre de 1909 y fue transportada por ferrocarril a la ciudad de Mexico. La familia de Braniff era propietaria de la hacienda de Balbuena, junto a la estación de San Lázaro, en donde mandó a construir un hangar para proceder a desembalar el aeroplano y armarlo. Con el avión venia un técnico que tuvo a su cargo dicha responsabilidad. Sin embargo, después de realizar varias pruebas, el avión no logró despegar, por lo que fue necesario hacerle diversos ajustes al carburador. Además, Braniff encargó a la Compañía Mexicana de Petróleos “El Águila” una mezcla enriquecida de gasolina con mayor octanaje para que el motor diera las revoluciones necesarias para el despegue.

El lugar elegido para llevar a cabo dicha hazaña fueron los llanos de Balbuena, debido a que estaban situados junto a la estación del ferrocarril. Este espacio ofrecía amplias áreas libres de obstáculos y no requería inversión para utilizarlas. Para hacer posible el vuelo, fue necesario acondicionar el terreno, labor que estuvo a cargo de un pelotón de zapadores, con el objetivo de garantizar que el avión pudiera desplazarse por el suelo, despegar y volver a aterrizar sin contratiempos.

Finalmente, el 8 de enero de 1910, sobre los llanos de Balbuena en la ciudad de México, (terreno que más tarde se convertiría en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez). Alberto Braniff logró elevar su biplano Voisin a 25 metros de altura y recorrer aproximadamente 500 metros. Este acontecimiento marcó el inicio de la historia de la aviación en México convirtiéndolo en el primer país en Latinoamérica y el séptimo en el mundo en lograr su primer vuelo motorizado, después de Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Holanda, Canadá y España.


Posteriormente, Braniff continuó realizando diversos vuelos en el país. Entre ellos destaca el efectuado el 15 de diciembre de 1911 a bordo de un avión Farman equipado con un motor Renault de 80 caballos de fuerza, considerado el primer vuelo nocturno en México. Para llevarlo a cabo, se encendieron unas fogatas en el campo, las cuales sirvieron como puntos de referencia durante el despegue y mientras sobrevolaba la zona, permitiéndole orientarse en el aterrizaje.

 El 8 de enero de 1935, la Fuerza Aérea Mexicana (F.A.M.) le rindió homenaje a Braniff en el preciso lugar donde había despegado hace 25 años, colocándose una placa conmemorativa donde se lee: “1910 – 8 de enero – 1935”, para recordar el primer vuelo efectuado en América Latina.

 A 116 años de aquel histórico acontecimiento, Alberto Braniff se consolidó como uno de los grandes pioneros de la aviación nacional. Falleció el 16 de septiembre de 1966, dejando un importante legado en la historia de la aviación en nuestro país. Con su vuelo del 8 de enero, México se convirtió en uno de los primeros países en lograr un vuelo sentando las bases para el desarrollo de la aviación civil y militar.

Fuentes consultadas:

NA, A. Inicios de la aviación en México. Archipielago. Revista cultural de nuestra América, 14(54).

Sitio Web: Alberto Braniff Ricard

https://www.ecured.cu/Alberto_Braniff_Ricard

Romero, M. R (2004) Historia de la Fuerza Aérea y Aviación Naval pp 10—11.



Comentarios